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domingo, 15 de enero de 2012

No eres tú, o el mundo, soy yo. V

De nuevo vuelvo aquí, y siento que las cosas no van a ir bien hasta que aprenda a convivir con mi mamá. Ella y yo somos muy similares, y muy diferentes también. Hoy quería salir un rato. Entré a ducharme y, cuando salí del baño, la oí gritarme histérica sin siquiera preguntarme por qué me había arreglado. Me quitó absolutamente todas las putas ganas de salir que tenía. Estaba un poco inseguro, pero ella mandó al tacho mi inseguridad con su cara de mierda y su tono de voz amenazante cuando yo no había dicho ni una palabra.

Se supone que ya debería estar acostumbrado al carácter de ella, pero no lo estoy. Nunca he entendido, ni entenderé su manera de ver ciertas cosas. El problema no es que ella tenga una forma de pensar  y yo otra, sino que ella ataca cuando cree que no estoy en lo correcto, y yo no. No me gusta pelear con mi mama, ni con nadie. Me baja todas las ganas. Cuando se pone en ese plan histérico, recuerdo por qué felizmente soy cabro. También pienso en que debo hacer algo para crecer más rápido, lo cual es estúpido, porque aún me quedan 2 años más para que casi acabe la universidad, y quizá sea lo suficientemente maduro, y decidido, como para largarme a buscármelas yo solo.

El problema es que no me gustaría irme sin quedar bien con ella, pero ella no sede. Me llega al pincho eso, porque todo la desmoraliza, igual que a mi papá. Ambos se contagian creo, y despiden esos ánimos hacia mí ya sea directa, o indirectamente. Ya sé que puedo optar por decir NO, hoy no me vas a cagar mi día, pero todo la vida no voy a estar en ese plan. No merezco estar en un hogar donde desfoguen sus frustaciones conmigo. Comprendo que lo hagan algunas veces, pero ya son viejos. Se supone que deben saber cómo manejarlo. No me parece bien que cuando yo quiera hacer algo simple como salir a tomar un trago para regresar a casa temprano me miren con cara de mierda como si fuera un irresponsable y desconsiderado del carajo si no la están pasando bien.

Si quisiera largarme de la casa, lo haría, pero no lo hago porque no soy tan estúpido como para lanzarme al abismo así no más. Soy yo el que aún es mantenido en la casa, y soy consciente de eso, pero también hago mis cosas bien. No llevo tipos a mi jato para acostarme con ellos, ni les falto el respeto,  soy un buen estudiante, ni llego arrastrándome ebrio con ganas de molestar a todos. Me jode increíblemente que si  me equivoco, me lo hagan saber infinitas veces. Con que me digan mi error una, dos, hasta tres veces está bien, pero no todo el rato. Para mi mala suerte, soy muy sensible, y absorbo lo que otros me dicen con facilidad. Por eso, cambio de humor rápidamente. Aún debo aprender a controlarlo.

Le comenté a un amigo y me dijo que quizá no hago nada para cambiar la situación.. La verdad, es que no me dan ganas tampoco. Intenté hacerlo cuando tenía 17, y hace un par de años antes también si obtener resultados. Comprendí que quien debe hacer las cosas para sentirse bien soy yo, no ellos o el mundo, porque esa mierda se va transformando sin que yo sepa hacia donde va, a diferencia de mí. Las cosas están hechas, solo debo ver qué camino seguir.

Mis viejos creen que apunto a un bienestar económico, igual que su hija mayor, pero esa no es mi prioridad. Básicamente por dos cosas. Primero, porque yo no tengo un hijo que criar al igual que ella, y segundo porque mi rumbo está dirigido en lograr un bienestar de vida, que puede implicarme ciertos lujos, sí, pero no es mi primacía. El dinero se trabaja, eso lo tengo claro, y me puede aportar cosas para hacerme sentir bien, pero no es mi autorrealización la que el dinero me va a conseguir, esa me la forjo yo. Soy yo el que quiere escribir el mejor cuento y tiene que idear cómo hacerlo. 

Solo tengo que respirar, y descansar. Mañana será otro día. Al menos ya expelé un poco de la mierda que tengo adentro. No más por hoy.

PS: Hoy son de esos días en los cuales sí hace falta un amante a quien abrazar fuertemente con mi brazos y piernas. Quizá un poco de sexo rudo...

martes, 21 de septiembre de 2010

Cuando nadie me ve

Camino en boxer por toda la sala. Prendo la radio. Bailo. Veo mis pies, mis piernas. Me gusta mi cuerpo. Sonrío en el espejo de la vitrina. Me insita a pervertirlo. Mejor no, luego. Voy a la cocina. Me preparo un sandwich. Lo como. Lo acabó y quiero más. No me puedo satisfacer tan fácilmente. Me sirvo un vaso con agua. Se me chorrea. Me río. Siempre se me derrama el liquido. Sonrío. Dejo el vaso en la mesa. Bailo.

Me canso. Tomo asiento en el mueble. Sonrío a la nada. ¿Estoy loco? No. Locazo. Me revuelco. Soy Narciso en soledad. Me levanto. Corro por toda la casa. La luz inunda mi casa. Regreso a la cocina. Platano con fresas. Éxtasis en mi boca. Me siento satisfecho. Subo a mi cuarto. Arreglo las almohadas. Abro las ventanas. Cierro la puerta, con seguro. Me hecho en mi cama. La pongo a mi lado. Espero, espero, espero. Ya está lista.

La uso. Me canso. Estoy en una posición incómoda. Me acomodo. Así está mejor. Mi cuerpo se relaja. Ha sido suficiente por hoy. La dejo de lado. Prendo el televisor. No hay nada bueno. Lo apago. Me pongo de pie. Me estiro. Pongo Bossy como música de fondo. Bailo. Ahora escucho Standing in the way of control. Me exito. Movimientos indebidos e inconscientes surgen en mí: me gustan. Yo se vuelve esclavo de mí, y simplemente me dejo llevar.

Juego en mi cama. Me enredo entre las sabanas. La oscuridad aparece. Ha sido un largo día. Es momento de recobrar energías. Bajo a la cocina. Leche sin lactosa. Me apresuro. Regreso rápido a mi habitación. Me lanzo un clavado. Me sumerjo. Me ahogo. Me gusta. Me acurruco. Pongo mi alarma. Mañana será otro día.

viernes, 13 de agosto de 2010

Cecilia


Era Diciembre del año 2003. Tenía 12 años y tú 25. Me llevabas siempre al malecón de Barranco a ver el mar y dar vueltas como locos por la bajada hasta marearnos y vernos obligados sentarnos. Cargabas contigo, en todas nuetras salidas, unos puchos, tu Disc man, un album de Fito Paez, otro de Manu Chao y un chocolate sublime. Era el hermanito feliz, al que todos tus amigos le decían: ¡pero si son igualitos!

Algunas veces me hacías un recorrido por el centro de Lima. Caminábamos por la plazoleta de San Francisco, el ex parque Chabuca Granda, la plaza Francia, la Quinta heren, la plaza San martín: lugares poco convencionales para pasear con un niño. También me hiciste entrar a muchos museos. El que más recuerdo es el de la Santa Inquisición. Me fascinaba pasear por esas catacumbas viejas por donde antes había transitado libres, condenados, inoncentes.

Otras tantas te acompañé en tus borracheras luego de tus clases con tus patas de la universidad, mientras yo, el hermanito de la flaca, tomaba mi leche chocolatada. Ellos vivían fascinados por cuánto nos parecíamos. Siempre nos los recordaban. También me contaban, cuando no estabas, que eras muy altiva, muy tú. Les encantabas, y ellos a ti. Después, al llegar a casa, estábamos obligados a oír las quejas de mamá. ¿Cómo es posible que un niño de 12 años venga oliendo a cigarro!

Hoy han pasado más de 5 años desde que no volvemos a salir así. Escucho Cecilia, y me acuerdo de nuestros paseos, del monedero en el cual yo cargaba la plata porque eras distraída y de los politos de los "Loonie Tunes" que me los usurpabas para ponértelos, porque eran de tu talla. Pienso, algún día tenemos que volver a salir, yo sé que sí.

miércoles, 16 de junio de 2010

Mi barrio

A veces confundo el gris del cielo con el de la avenida. La soledad se ve disfrazada por los diversos colores opacos de las casas. El silencio es imperante, tanto así que un cementerio puede llegar a resultar un espacio más entretenido. Por eso, no puedo comprender por qué le pusieron el nombre de una diosa tan bella a semejante lugar. Yo le hubiese puesto, sin exagerar, Averno.

Tampoco hay muchos árboles, ni flores, ni arbustos, parece un imperio de cemento. Las personas que la transitan van usualmente sólas, calladas, mirando todo y nada a a la vez. Solo quieren pasar rápido y llegar a su destino. Allí raramente se oye el cantar de los pájaros, el choque de copas de un brindis o la risa de los niños.

En medio de esta hay un almacén con una amplia cochera. Varios carros y camiones pequeños entran y salen de esta. La hora límite de ingreso es siempre precisa: 8:00 a.m. Basta que un automovil se pase un pobre minuto para que Jocho, el guardia de seguridad, vuelque toda su rabia sobre este por atreverse a levantarlo de su comodísima silla donde espera pacientemente la hora de salida. Exactamente al frente, cruzando la calle, hay un poste azul, que más que luz brinda noticias breves sobre la localidad por la increíble cantidad de anuncios pegados allí.

Mi casa se encuentra frente a este. Su fachada es sumamente contrastante. Mientras que las columnas que la rigen son de porcelana marrones, cremas y verdes sus paredes son azules y celestes. Sus ventanas son amplias, opacas, enrejadas, como una cárcel. Cuando la miras de frente, parece alzarce como un alcázar imponente, tétrico, sombrío.

Delante de esta existe solo rezagos de lo que antes fuese un bello jardín japones, un pasado más alegre. Ahora hasta la maleza se abre paso entre el pasto que yace seco. Ni los insectos se acercan allí, es muerte asegurada.

sábado, 3 de abril de 2010

Carta a Yo


Estimado Yo:

Hola, ¿cómo estás? Espero que te encuentres bien, que sigas con aquella sonrisa tonta y coqueta que te caracteriza mientras hablas, que sigas dando vueltas cuando caminas por el gusto de hacerlo ,y que no te preocupes por mí. Te diré que todo aquí va mal como siempre. La plata sigue siendo mi mayor obstáculo y ni que hablar de los permisos. No sé cuando él será libre de nuevo. Su cuerpo se cansa sin cansar. Todo le aburre, tanto que hasta yo me canso de yacer reposado en él.

No quise presentarme por estos días, pero, ya ves, las cosas nunca pasan siempre como uno quisiera que sucedan. No sé si irme o no. Sabes que yo también necesito un cuerpo para subsistir. A decir verdad, todos necesitamos de uno. Tú eres más fuerte que yo y lo sabes. Esa es la razón por la cual no quiero que vengas. Además, él se olvidará de mí. Él manipulará su memoria para no hacerla capaz de recordarme y yo no permitiré eso tan fácil. Sé que no soy bueno, pero también que tengo seguir con vida. Te diría que no me odies, pero sé que no puedes hacerlo.
Cuando crea el tiempo necesario te permitiré entrar en él. Sólo te quedarás unos días y luego te irás. Yo sé que me harás caso, porque tu estúpido sentimiento de culpa y tu sentido de deber te obligaran a hacerlo. A veces creo eres más débil que yo, mas vuelve a mi memoria lo sucedido hace unos meses y no quiero que vengas. No sé cual será mi desición final.

Ya me tengo que ir. Como te dije, no me extrañes. Tarde o temprano siempre tenemos que vernos y usarlo.
Hasta pronto.

Yo

domingo, 17 de enero de 2010

Permisos

Es una completa desgracia para mí pedir permiso. Quizá para muchos también lo sea, así como debe existir otros para quienes es lo más sencillo del mundo. Pero, en mi caso, es la discusión de cada sábado en la tarde.

Mis papas no me dan permiso para: dormir en la casa de mis amigas y amigos, irme de camping por más de dos días, salir más de un día a la semana, regresar "tarde" a casa, caminar hasta altas horas por el malecón, etc. Para algunos es más que suficiente que solo salga un maldito sábado a la semana por un número limitado de 7 horas, de las cuales 2 me las paso en el taxy, pero para mí no. Para mí es una cárcel, todos sinónimo parecido, estar en mi casa sin ver a algún conocido. Me hostiga, enferma, estresa, molesta llegar a mi casa un viernes y saber que no hay permiso "porque ya salí".

Mis papas creen que voy a acabar drogado y botado por una esquina, o que me voy a volver hippie, o que me voy a volver homosexual. Lo sé, es el colmo, pero así piensan ellos. Sin embargo, no saben que yo soy otra persona. Ellos no pueden dormir cuando salgo. Yo no puedo salir si ellos no pueden dormir. Yo no hago berrinches si no me dejan salir, me parece estúpido. No obstante, mi acto de queja es pasarme todo el día frente a la laptop dejando al mundo que se joda mientras yo "vivo" mi vida. Sí, a mí me importa si el mundo sufre de pandemias, crisis , etc. ¿Por qué? Porque no me afecta en nada y porque eso no va a hacer que mis papas se ablanden y me den más permiso.

La pregunta mágica: ¿De qué te sirve eso?

Me llega al pincho cuando la gente me pregunta para qué. ¿Para que vas a salir con ellos?, ¿para qué vas a caminar tan tarde?, ¿para qué ir al gimnasio?, ¿para qué vas a ir allí?, ¿para qué esto ?,
¿para qué el otro? ¡Para mis pelotas!, ¡coño! La gente es estúpida o no sé qué, pero la pregunta de respuesta es: ¡A ti qué te importa? Díganme que peco de majadero, me vale poco, porque si hago algo es por una razón y si no la digo es porque no quiero. ¿Tan difícil de entender es?

Es como cuando mis viejos me preguntan al momento de salir, ¿de qué te sirve eso? ¿Cómo que de qué me sirve eso! Me sirve para no renegar con la vida, generar endorfinas en mi organismo y ser feliz y no, no me importa si me gasto 30 soles en pasajes y cigarros, porque para eso ahorro. Me sirve para saber que no tengo problemas de casa y para despejar mi mente de toda esta cosa que me hostiga. Me sirve para soñar, por una fracción de minuto, que no vivo en su casa y que no tengo que volver allí. ¡Me sirve para mucho!

Yo envidio la mayoría, casi todos, mis amigos en cuanto sus permisos. Envidio que ellos pueden decir lo que van a hacer de una manera tranquila y todo tranquilo. Yo no puedo hacer eso, porque mis relaciones familiares apestan y yo ya no pienso hacer nada, salvo ver por mí, ¿que soy tacaño? Pues sí, lo soy, porque nunca pienso llevar a alguien a mi casa. Me basta y sobra con que mi mejor amiga la conozca. Me basta con mis problemas y mi carácter irresoluble que me juega pésimas jugadas.

jueves, 29 de octubre de 2009

Feeling blue today...

Cuando recién empezó la semana creí que todo iba a seguir bien, ya que había recibido mis altas calificaciones en Lenguaje y ciencias políticas ,y porque me había organizado para acabar los trabajos que me faltaban en casa. Sin embargo, mis planes se han visto ofuscados porque el "inteligente" y "bueno" de mi viejo me quitó la laptop el día de ayer a las 3:12 a.m., debido a que me había quedado dormido al costado de esta la lampara prendida.

Ahora bien, su argumento para quitarme la notebook fue el hecho de que la luz que se veía a través de la ventana de mi cuarto no le permitía dormir. No obstante, este es la peor floro que he escuchado por parte de él, pues mi ventana da hacia el jardín interior y su habitación se encuentra cruzando todo el pasadizo. Así mismo, las ventanas que hay en su alcoba dan hacia otro jardín.

No me da cólera el hecho de que me haya quitado la laptop, en verdad. Pero, sí me recontrajode la forma como la hizo. Además, él ni siquiera la usa, por lo que no sé qué hará con ella. En fin, me vale poco, si quiere que vende su maquina que nunca usa.


Por otro lado, ayer en la noche, aproximadamente a las 7.00 p.m., mi mejor amigo me dijo que era un "superficial huachafo". No me dolieron sus palabras, sino que fuese él quien me las dijera. Me sentí raro. Sentí, como hacía ya 3 meses, ese sentimiento raro que te estruja el corazón y que te sumerge en una tristeza profunda. Luego, le dije lo que sentía, que él se avergonzaba de mí. Él guardó silencio y yo sentí que este se hizo interminable, casi infinito. Mis manos se me adormecieron, mis ojos se me aguaron y sentí como si si todo mi cuerpo si fuese a derrumbar. En ese momento le pasé la voz y él no respondía, por lo que me tuve que salir de ebuddy sin despedirme. No me ha llamado, no creo que lo haga. Me pone increíblemente mal todo esto que me pasa.


Espero que mejore esta situación para el fin de semana. No me gustaría pasar el 31 fumando y pensando en eso, mientras voy caminando por el malecón. Ojalá tenga alguna buena idea para escribir antes del 31.


Hasta pronto...

domingo, 5 de abril de 2009

¿Por qué?

¿Por qué no me molesto contigo? Porque nunca he encontrado una razón lo suficientemente buena como para hacerlo ¿Por qué yo reniego, a veces, sin parar? Porque me molesta que te griten sin que hayas hecho algo malo ¿Por qué lloro antes de acostarme? Porque estoy harto de abrazar todos los días, casi como un ritual, mi almohada pensando que se convertiría en una persona que sé jamas llegará ¿Por qué amanezco con lágrimas en los ojos? Por que te veo llorar eso es demasiado para mi corazón ¿Por qué estoy aquí? Porque si no lo hago no tendré permiso para salir en semana santa ¿Por qué te envidio? Porque soy, muy en el fondo, algo tacaño ¿Por qué me sonrojo mientras como? Porque recuerdo todas las veces que he cenado con aquellas personas a las que tanto cariño les tengo ¿Por qué les cuento solo a ustedes lo que me pasa? Porque tienen la suficiente paciencia como para aguantar escucharme o leerme sin aburrirse ¿por qué escribo sin parar? Por que necesito desahogarme ¿Por qué, a veces, no puedo ser optimista? Porque soy, a veces, un completo estúpido ¿Por qué siempre digo que te quiero y te abrazo sin que me lo pidas? Porque quiero hacerte sentir que no necesito un estimulo tuyo para demostrarte que te quiero.


¿Por qué te avergüenzas? Porque los hijos de tus compañeros ya estudian en la universidad y no están como yo ¿Por qué me dices que no sirvo para nada? Porque me gustan las artes y tú crees que todos los artistas somos vagos, fumones y homosexuales ¿Por qué no me saludaste en mis dos últimos cumpleaños? Porque estuviste resentido conmigo ¿Por qué no me hablas? Porque no quieres oír mi voz ¿Por qué sigo viviendo contigo? Porque soy infiel a mi mismo y soy incapaz de lanzarme a la piscina, aún ¿Por qué soy infiel conmigo mismo? Porque soy un poco inseguro de mi mismo ¿Por qué me reprochas lo mal o me dices que yo te desmoralizo? Porque crees que lo que yo hago siempre está mal y porque jamas seré el hijo que tu quieres tener ¿Por qué no confías en mi? Porque no puedes perdonar mis errores ¿Por qué no puedo contarte todo lo que siento? Porque sé que nunca lo entenderías.


¿Por qué eres celoso? Porque detestas verme con otras personas ¿Por qué eres resentida? Porque no te enseñaron a perdonar ¿Por qué eres tan pedante? Porque, en verdad, no sabes nada ¿Por qué nunca llegaste? Porque tenias miedo de causarme una primera mala impresión ¿Por qué te llevas tan bien con tu padre? Por que él, más que tu padre es tu amigo, confidente ¿Por qué tu ex son tan estúpidos? Ellos decidieron ser así ¿Por qué nunca fuiste a un concierto? Porque mi abuela no te dio permiso de adolescente ¿Por qué eres tan hipócrita? Porque quieres buscar que todos te hagan caso para así ver si consigues un amigo.

miércoles, 28 de enero de 2009

En mi casa...

...

Yo tengo un cuarto que no esta en una casa.
Yo tengo una cama sin colchon.
Yo tengo un sofa sin sala.

Yo tengo una opinion sin voz.
Yo tengo una conversación sin comunicación.
Yo tengo una familia sin miembros.

Yo como sin alimentarme.
Yo miro sin observar.
Yo oigo sin escuchar.

Yo lloro sin lagrimas.
Yo rio sin sonreir.
Yo muero sin morir.

Tu eres yo sin ser.
Tu eres tu sin mi.
Tu estas sin estar.
Tu estas sin siquiera vivir.