Mostrando entradas con la etiqueta Playa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Playa. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de noviembre de 2009

Noche de luna

Hoy luego de muchos días volví a ver la luna y me acordé de esa vez. Recordé el deseo incumplido, las esperanzas rotas, el abrazo y el beso que no me los diste por miedo. Recordé la noche clara, la estrella, el mar, la arena en nuestros pies, la botella de ron casi vacía y las otras dos de cerveza a medio tomar. Recordé tu cabello desordenado jugando al viento y tu polo morado (inigualable). Recordé el vestido negro que se mojó, el short y el polito que, también, se mojaron y el desgano de ella. Recordé los vasos de plástico tirados en la arena frente a nosotros con las esperanzas puestas en que no solo se llenen de arena y ron, sino de algo más.


¿Te acuerdas de tus ganas constantes de ir al baño? Yo te acompañaba. No solo lo hacía para ayudarte mientras caminabas, sino también para estirar mi brazo encima de tu hombro, abrazarte, y así poder tener tu cuerpo más cerca al mio. No recuerdo cuantas veces nos fuimos a orinar. No recuerdo cuántas veces ella lo menciono con melancolía. Solo me gustaba estar así y poder susurrarte, no sé si de forma discreta, cosas bonitas al oído mientras ella se acababa el poco ron que quedaba. Esa noche me quisiste ver inconsciente, pero no lo lograste. Te molestaste. Te jodía el hecho que, a pesar de que no tenía la costumbre de tomar y después de todo el trago que me había dado, siguiera igual o más consiente que tú. Fue la noche donde descubrí como llenar el vacío con humo. Fue la noche donde descubrí a mi futuro a aliado.


Su canto de sirenas nos siguió hasta tu casa, tus quejidos también. Llegamos a tu cuarto, la cama nos esperaba y yo ansiaba poder recostarme allí para abrazarte y hacer del tiempo infinito. Tú cerraste la puerta. Cuando me recosté en tu cama te pedí permiso para poder dormir en boxer. Tú me lo diste y yo fielmente cumplí con mi petición. Me eché, te recostaste a mi lado. Sentí el paraíso sin estar allí. Te abracé, me abrazaste y luego te safaste. Luego te empecé hablar, pero te quedaste dormido rápidamente por todo lo que habías tomado y porque siempre me dejas de prestar atención cuando te hablo. Te moví el cuerpo hacia la pared, te abracé, pero tú no hacías nada. Parecías tan drogado, tan frágil y fuerte a la vez.


A la mañana siguiente salió el sol en toda su gloria. Yo te abracé, pero tú te safaste. Intente abrazarte por una segunda vez, pero te tiraste al colchón que estaba en suelo para no hacerlo. Quise darte un beso, pero tú me creíste loco, nos podían ver. Luego despertaste, te dije lo mucho que te quería, mas tú me miraste con cara de extrañado. Te pedí un beso y me lo diste, pero no salió de ti. Mi sueño de día de verano se volvía pesadilla y tú seguías hablando como si nada hubiese pasado, como si nuestras palabras hubiesen sido nada, como si esas palabras hubiesen sido brisa que se las lleva el mar.


Llegué a Lima con la esperanza de un nuevo inicio. Luego de unos días supe que te vería más seguido ahora que estudiases allí. Te esperé y acompañé a tu casa cada vez que pude hacerlo. Al inicio te pedí un beso y un abrazo, pero tú me creíste loco, que lo que yo te decía era muy descabellado. Yo te hablaba poco, no quería aburriste con mis cosas de actuación que nunca te interesaron del todo. Sin embargo, yo siempre te escuchaba. Te escuchaba hablar de tus salidas, de tu universidad, de tus cursos, de él, de tus ex, de sus problemas, de lo descepcionado que te hacía sentir la actitud de algunos de ellos. Yo sabía que te veías con él, aunque nunca te dije nada. Luego, me contaron que tú le escribiste una carta como la que yo te hice a ti. Yo solamente te escuchaba y no trataba de poner una cara de incomodidad para que no te molestases conmigo. Yo escuchaba, también, de tu iphone al regresar a tu casa. Tú podías cantar, pero yo no. Odiabas que yo cantase.


Aquel sábado yo te llamé porque era una fecha especial para ti. Yo quise regalarte una bonita torta, pero tú me dijiste que no te gustaba comer torta. Ese día recibiste tres tortas por tu cumpleaños. Ese día te dije que estaría por tu casa, que podía ir a visitarte. Pero, tú me dijiste que no harías nada más por tu cumpleaños aparte de la reu que habías organizado y que luego te irías a descansar. Ese día algo en mí me hizo ir al mismo lugar donde te vi por primera vez. Tú estabas abrazado de otro y acompañado de él y Mel. Yo la saludé y tú solo atinaste a preguntarme qué hacía allí. No te respondí nada, no tenía palabras. Esa noche bailaste con todos menos conmigo. Esa noche no hubo abrazo, beso, te extraño, ¡hola!, hasta pronto, ¿como estás?, una frase de perdón, una mirada dulce. Esa noche te fuiste sin pronunciar palabra y diciéndome todo. Esa noche te lloré porque no entendía esta situación. No sabía mi error, nuestro error.


Al día siguiente parecía como si te hubiese dado Alzheimer, pues no recordabas nada del día anterior. Me escribiste diciéndome que estabas muy borracho y que no te sentías listo para estar con alguien. Yo te ofrecí, incondicionalmente, mi amistad. Tú la aceptaste sin rechistar. Te fuiste y no me volviste a hablar por un buen tiempo. Luego de dos meses me enteré que estuviste con novio. Supe que no era él, ya que él nunca quizo nada contigo. ¿Aún guardas el cuento que te di?, ¿lo leíste en su totalidad como me dijiste?, ¿qué hiciste con las cartas que te mandé? No lo sé, ni lo sabré. Espero que te vaya bien en tus cursos, que sonrías más que cuando te conocí. No te odio, no puedo odiar. Solo espero que si alguna vez lees esto sepas que fuiste para mí tinta en papel y no solo brisa en el mar.

sábado, 28 de febrero de 2009

Simplemente :)

Acabo de volver de Punta Negra y estoy más rojo qué el camarón. La insolación que tengo ahorita es horrible, y todo por hacerle caso a Mar. Me he colocado de todo en la piel y no me pasa el ardor.... ¡Desde tomates hasta cremas de Victoria's secret, TODO! Pero, saben algo, a pesar de toda esta ardiencia de M*rda, me siento bien...

¡No, no estoy loco y tampoco me he fumado nada! Si digo esto es porque en verdad me siento así. Aquella salida me ha devuelto mucha vitalidad, energía, alegría... En el poco tiempo que pasé con Mar, Mel, An, Gab y Ka me he sentido como lo que soy; un muchacho de 17 años alegre y con ganas de vivir. En esta salida he reído (muchas veces), me he metido al mar(después de muchos meses), me he bronceado (hasta que me de insolación), me han emborrachado (con ron y no sé qué cosa más, nunca más...), he fumado (1 cigarrillo), he cantado (solo y con el ipod prendido), he dormido en cama ajena (con alguien muy especial para mi), he soñado (luego de mucho tiempo), pero, sobre todo, me he vuelto a reecontrar con mi YO interno y me siento más que feliz.

Me siento tan bien conmigo mismo que me importa un C*rajo verdaderamente si me duele la piel un buen tiempo (por la insolación), si mañana me dan permiso o no (porque igual iré a verlo, porque tengo dos pies, 5 soles y unas ganas barbaras de estar a su costado), si el cielo amanece gris y no sale el sol (porque ahora, más que otras veces, tengo ganas de vivir más).

Pd.- La canción de ese día fue "Calle Cachera"...¡Ja!