Al segundo lo conocí a mediados de Febrero del año pasado. Su nombre es Mr y tiene un año menos que yo. Salimos no más que dos semanas y media, o tres. Me llevó a su casa de playa, aunque no cumplí con mi sueño de día de verano. Sin embargo, una serie de problemas y malintepretaciones por parte de un sujeto, Vizcondelmort, hicieron que el grupo de fraccionara. Por ello, dejamos de vernos y hablarnos mucho tiempo. No obstante, en diciembre volvimos a vernos, y retomamos la comunicación. Es un buen chico, un poco alcoholico, un poco inseguro, pero de buenos sentimientos al fin y al cabo.
Después, le siguió Mr D. Sí, él. El hombre que me cagó la vida, según Jojo. Él estudia en una prestigiosa universidad de la capital, y tiene una gran pasión por la música. Toca en una banda no tan conocida, pero que suena muy bien. Si fuera un poquito más delgado, y fuera al gym, sería más simpático de lo que es. Yo lo conocí en Junio del año que pasó; no obstante, nos conocimos más en diciembre, el mes en el que salimos. Yo viví la mejor de las ilusiones, aunque él no, pues extrañaba a su ex. Eso me mató, lo admito. Debido a esto, y otras razones dejamos de salir. A pesar de eso, seguí adelante. Ahora tenemos una muy buena amistad, y hasta hablamos de sus gileos.
Luego, vino Raf. A mí me gustaba su mejor amigo, pero con el tiempo dejé de fijarme en él. Fue así que un día de marzo de este año decidí salir con Raf a caminar por el malecón. Al principio no me impresionó mucho, pero su trato, su manera extraña de hacerme reír luego de que me hiciera renegar, hizo que me fijase con él. Estaba loco. Él es distinto a mí, yo a él. No nos vimos muchas veces, más que nada, por cuestiones de horario. Aunque, cuando lo hacíamos siempre nos divertíamos bastante. Cuando inicié el ciclo, dejé de frecuentarlo, y él a mí. Así, lo que pudo ser, nunca empezó. Hace poco nos vimos. Tuvimos una discusión. Aun así, sé que todo saldrá bien al final.
De cada uno he aprendido algo que me ha ayudado a construirme como una mejor persona. Por todo eso, y más, estoy agradecido con cada uno de ellos. Con el primero aprendí a controlar mejor mis impulsos, con el segundo a no iluosinarme tan rápido, con el tercero a liberarme más, y no ser tan perfeccionista, y con el último a liberarme más, y no renegar por estupideces. Podría seguir deciendo más cosas, pero ese no es el punto, sino ver que de cada situación siempre hay algo provechoso que se puede sacar para ser mejores individuos.