viernes, 13 de agosto de 2010

Cecilia


Era Diciembre del año 2003. Tenía 12 años y tú 25. Me llevabas siempre al malecón de Barranco a ver el mar y dar vueltas como locos por la bajada hasta marearnos y vernos obligados sentarnos. Cargabas contigo, en todas nuetras salidas, unos puchos, tu Disc man, un album de Fito Paez, otro de Manu Chao y un chocolate sublime. Era el hermanito feliz, al que todos tus amigos le decían: ¡pero si son igualitos!

Algunas veces me hacías un recorrido por el centro de Lima. Caminábamos por la plazoleta de San Francisco, el ex parque Chabuca Granda, la plaza Francia, la Quinta heren, la plaza San martín: lugares poco convencionales para pasear con un niño. También me hiciste entrar a muchos museos. El que más recuerdo es el de la Santa Inquisición. Me fascinaba pasear por esas catacumbas viejas por donde antes había transitado libres, condenados, inoncentes.

Otras tantas te acompañé en tus borracheras luego de tus clases con tus patas de la universidad, mientras yo, el hermanito de la flaca, tomaba mi leche chocolatada. Ellos vivían fascinados por cuánto nos parecíamos. Siempre nos los recordaban. También me contaban, cuando no estabas, que eras muy altiva, muy tú. Les encantabas, y ellos a ti. Después, al llegar a casa, estábamos obligados a oír las quejas de mamá. ¿Cómo es posible que un niño de 12 años venga oliendo a cigarro!

Hoy han pasado más de 5 años desde que no volvemos a salir así. Escucho Cecilia, y me acuerdo de nuestros paseos, del monedero en el cual yo cargaba la plata porque eras distraída y de los politos de los "Loonie Tunes" que me los usurpabas para ponértelos, porque eran de tu talla. Pienso, algún día tenemos que volver a salir, yo sé que sí.

jueves, 12 de agosto de 2010

Gemidos

En el sentido estricto, es la expresión sonora de la pena y dolor. Por otro lado, en la vida diaria, es una acción que puede producir, en la mayoría de los casos, mucho morbo durante una sesión de sexo. Unos gimen como si les faltara el aire: ah... ah... ah... AAHHHHH... ah... ah..., otros como Britney: ouhh.., ouhhhh..., ouuuhh..... , OUHHHHHH, UUUUHHHH, ouhhh. También existen los quejosos: Ayy.... Ayyy.. AYY, AYYYYY, ayy.... ahhh yyyyy, ayyyy, los que pasan del dolor al placer: ARRRHHH, AHHHH, ahhh, ohh, ouhmmmmm, uhmmm, los mudos: mmm, mmmm, MMM, UHM,UHMMMM..., etc.

Existen muchas formas de gemir; sin embargo, no todos lo hacen porque estén experimentando un dolor que se transforma en placer, sino por diversos factores. El caso típico: la novia/novio que para no hacerle sentir vergüenza a su flaco porque no le hizo llegar a un orgasmo gime como desquiciada/do. ¿Por qué lo hacen? La mayoría de las veces, porque creen que así mejorarán la situación y lograrán impulsarlo a que dé una mejor performace la próxima vez, aunque pueda ser que esto no suceda.

Escucharlo es buenazo, pero ver que tu pareja lo haga porque en verdad se siente impulsado a hacerlo no tiene precio. Por eso, chicos y chicas, no teman en decirle a sus compañeros sexuales si no están pasando un buen rato. Así mismo, planteen soluciones, no solo quejas. Busquen alternativas que los ayuden a encontrar ese climax de satisfacción mutua.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Mantengamos la promesa

Salí contigo, porque pensé que podría ser. Pero, no. Me equivoqué. Lo percibí desde que me respondiste con tu manera desinteresada. Te hice caminar un culo, lo sé. Me gusta caminar. Pensé que no te quejarías tanto. Conversamos sobre algunas cosas de mi interés, de tu interés hasta que llegamos al chifa. Creo que más nos allí cuando hablamos de dibujitos animados. Pero no fue suficiente.

Después, nos dimos cuenta que estamos condenados. Tuve demasiado. No sé si tú también. Luego, te hice ir hasta el malecón. Me encanta pasear por allí y oír el sonido del mar chocar con las rocas en la playa. Intenté hacerte sentir algo de mí. Sí, es una manera extraña de hacerlo, y confié en que de una manera te ibas a dar cuenta, mas no. Solo sentías frío, y , en verdad, no me daba ganas de abrazarte. Aun así te seguí platicando. Te la di. Me la recibiste con una sonrisa, y te la puse. Era hora de que vayas a casa.

En el micro, casi ni hablabas. Parecía como si un ratón te hubiera comido la lengua. Solamente sonreías. Se te ve lindo cuando lo haces. Pensé muchas cosas en el trayecto. Pasará un buen tiempo hasta que volvamos a vernos. Ojalá te cuides y cumplas tu deseo.

martes, 10 de agosto de 2010

Talla: Large

De pequeño no comprendía por qué algunas primas se alborataban cuando veían a algún primo zapatón. Ahora sí. He de confesar que es un mito de los que más pena me dio darme cuenta que era una mentira. Pero ese no era el único, lo mismo decían con la palma de la mano, el pulgar, los chatos, hasta que una vez llegó a mis oídos el rumor de que quien la tenía más grande, otorgaba más placer que los demás.

Tenía 14 años. Era un muchacho virginal que dejó de serlo al próximo año para acabar en un drama como Britney luego de la desvirginización con Justin. Sin embargo, tuve una buen rehab y me recuperé rápido, por lo que probé suerte en otros cuerpos, pues no solo de pan vive el hombre. Como era de esperarse, no tardé mucho en percatarme que había sido engañado por enésima vez.

El hombre que la tiene más grande no da mayor placer. Eso está fielmente comprobado no solo por moi, sino por varias personas que en pleno acto sexual se han dado cuenta que su "macho" solo la tiene de adorno, pues no se sabe mover. Esto, chicas, pasivos, lecas, lecos, versatiles, etc, sucede porque muchas veces los que tienen una pieza de tamaño large creen que por poseerla no tienen que hacer ningún trabajo. Cuando las cosas no son así, el trabajo es mutuo, al igual que el placer.

Por ello puedo decir, según mi corta experiencia, que la única verdad es que más que el tamaño, lo importante es saber cómo moverse. Sí, porque si tu acompañante la tiene normal o tu también, lo mejor que puedes hacer es movimientos aleatorios a diversos ritmos, así como las poses, y listo: satisfacción asegurada.

lunes, 9 de agosto de 2010

Ellos y yo


No sé cuándo aprendí a leer. Mi hermana me contó una vez que de chibolito, cada noche, ella cogía un cuento de una colección que mi viejo había comprado, y me lo eía una y otra vez, hasta que un día yo cogí uno de esos y me puse a recitarlo. No sé si fue mi primera lectura o es que me lo había aprendido de paporreta, el punto es que "sabía hacerlo". Tenía 3 años cumplidos, y mis pobres viejos pensaron que de adolescente sería una especie de Rimbaud debido a mi creatividad y me afición a los libros. Qué fea alucinada la que se metieron conmigo.

Con el tiempo crecí, sus sueños se fueron al tacho, pero mi gusto por ellos no. Tengo una biblioteca repleta de obras vanguardistas, de terror, de suspenso, así como un sinnúmero de novelas clásicas de todas las épocas. Desde La Iliada hasta Orgullo y Prejuicio, que por cierto es una de mis favoritas. A decir verdad, casi todas las escritas Jane Austen me parecen buenas. Al tratarse de una escritora inglesa, trato de conseguirlas en su lengua materna. Me parece que así se disfrutan más que traducidas al español.

Cada ejemplar que leído ha puesto su granito de arena en mí. Recuerdo que el primer texto que escogí por mi propia cuenta fue "El principito". Tenía apróximadamente 8 años y luego de mi primera leída no entendí casi nada, salvo que existía un hombrecito que vivía en otro planeta que había pasado por otros y que estaba en la tierra. Tardé regular tiempo en comprender toda la gama de significados que encerraba tan lindo cuento. Pero, al final, me encantó.

Con el pasar de los años, los he elegido según se ha ido moldeado mi carácter. Es así que una época viví encantando con los de ciencia ficción, otra con los cuentos de corte realista y dramático, otra con las obras teatrales, etc. Son mi fuente de inspiración en muchas cosas que hago. Desde mis dibujos hasta algunas historias que voy creando en el camino. Son parte de mí.

domingo, 8 de agosto de 2010

Ojos que no ven, corazón que no siente

No sé qué diantres le vi, que me gustaba, por lo que salía con él. Sí, caminabamos por el malecón, hacíamos chistes, me abrazaba caletamente de tanto en tanto, yo me hacía el que no quería la cosa , y era feliz. Todo marchaba bien hasta hace poco, que fue el inicio del fin.

Resulta que mis viejos , a veces, son muy jodidos en esas cosas de otorgar permiso; no obstante, la mayoría de los casos, me surro en ellos e igual salgo, pues sé que tarde o temprano terminarán por calmarse. Por ello, tuve últimamente problemas para salir con Raf, el chico que me gustaba, porque nuestros horarios se cruzaban, y a veces tenía que hacer malabares para verlo. Cuando salíamos la pasábamos bien, salvo por una pequeña cosita: él no entendía el maldito esfuerzo que era para mí conseguir la plata para hacerlo (así no tenga permiso) con él. Muy mal.

Al principio pensé que no se daba cuenta. Claro, yo creía tener la culpa, ya que no le había dicho personalmente todo lo que significaba para mí llegar a salir con él. Entonces, lo tomé con calma. Supuse que acabaría por darse cuenta mi sacrificio, pero NO, estaba equivocado. Es por eso que las últimas citas, que empecé a notar mi malestar, él se mostró sorprendido. No es que Raf no estuviera acostumbrado a mis ataques de histeria-tan habituales en mí-, es que nunca le había dicho algo a él sobre su actitud indiferente que él percibe normal.

Ayer nos vimos luego de muchas semanas. Habíamos planeado este encuentro con días de anticipación para que me hiciera esperar, lo recibiese ebrio, y con compañía. La noche no estuvo tan mala (gracias a sus amigos), pero por la parte de él estuvo fatal. Creo que pasará un buen tiempo hasta arreglar la situación.

¿Se hacen los cojudos o son así?

No lo sé. No entiendo porque algunos hombres se comportan de una manera tan fresca y son incapaces de ver o aceptar el empeño que pone uno. Muchos dirán que les gusta mantener le perfil bajo, y que mejor acciones que palabras, pero eso no es suficiente. Es floro , y de la más barato, creer que una relación se basa solo en acciones y no en una puta muestra de comprensión o afecto. ¿Por qué? Porque es así. Como seres humanos nos gusta sentirnos mimados, nos gusta, a unos más que otros, que de vez en cuando la persona con la que sales te sorprenda con algo, te apoye, o que vea más allá de sus ojos.

No creo que todos los hombres son así (de incomprensibles). De eso estoy completamente seguro. Sería demasiado injusto de mi parte catalogar a todos de la misma manera, debido a que cada uno maneja un propio código de comunicación que vale pena conocer. Aún creo en mí, en la paz mundial, en que confucio inventó la confunción, en que de acá aunos años iré a putear a río, en que los orgasmos son buenos para el corazón ,y en que algún lugar del globo, por ahí, camina mi Rimbaud mientras canta una rola de sui generis por la playa.

miércoles, 4 de agosto de 2010

¿Cuzco pone?


Hace unos días volví de mis vacaciones por la ciudad sagrada del sol, donde cada piedra que pisas tiene historia. No obstante, grande fue mi sorpresa al ver que no todo lo brilla es oro, y que hasta la sonrisa más inocente cuesta un dólar. Porque sí, amigo, one dollar the photo, es lo que cuesta la imagen linda de la chica autóctona, su llamita y tu sonrisa para el momento Kodak.

El viaje empezó bien. Llegué en la mañana, y me recibió un día caluroso y seco. Si bien no padecí de soroche, mi piel sí sufrió. El aire frío que va de oeste a este en la ciudad no es nada recomendable, según mi parecer, a las personas con tez mixta como yo, pues la reseca. A pesar de eso, seguí de buenos ánimos y llegué al hotel. La oferta de precios es variada, al igual que la calidad que cada uno ofrece. Primero estuve en uno en el barrio de San Blas. El lugar es lindo, bohemio y tranquilo; sin embargo, si no estás acostumbrado a subir escaleras en altura, ¡no te arriesgues!

Luego, en la tarde, fui a recorrer la capital incaica. Esta posee muchas calles en un solo sentido, así como muchos pasajes por donde subir y bajar escaleras. Si viajas por primera vez, no te emociones y heches a correr, más bien ve a tu ritmo hasta que te aclimatizes. Así mismo, existe infinidad de tiendas de artesanías por donde vayas. Si deseas conseguirlas ve al mercado artesanal, es más económico y seguro allí. Si quieres comprar algo cerca a la plaza, a menos que tengas plata, no lo hagas. Los vendedores te ven cara de tourist y te cobran hasta 3 veces más su precio normal. También es importante regatear.

En la noche moría de hambre, por lo que me fui a comer a Bembos. Sí, quizá no parezca la mejor opción, pero cuando no tienes mucha plata, y tienes promociones en tickets, es lo más recomendable usarlas para economizar. Al día siguiente, fui a comer a un menú de 5 s/. en la calle Choqechaka. Puedes encontrar menús de todos los precios, desde 3.50 s/. hasta 35 s/., como también platos a la carta, según el local.

En la noche hay variedad de discotecas y bares. Mis favoritos fueron Inka Team, Los perros, Mushrooms y Mama Africa. Una vez fui a Mithology, pero no pasó nada. La música me hacía tambalear de cansancio, y al final opté por pasarme a Inka team. Los lugares son generalmente no tan grandes, repletos de turistas, tragos caros y ambiente straight. Yo me divertí lo suficiente, aunque, francamente, no satisfizo ampliamente mis expectativas.

Por otro lado, he de recalcar que el trato al turista deja mucho que desear. Sí, y lo digo sin roche. Para ejemplificarlo mejor, propondré la anécdota de una amiga con la que viajé. Sucede que cuando estaba paseando por el mercado, ella vio una chompa que le gustó y preguntó por el precio a la vendedora, a lo que esta le dijo cuál e inmediatamente le advirtió si la iba a llevar. Aquella dijo que no, que solo se encontraba observando, por lo que la otra mujer le respondió: ¿para qué pregunta, entonces, si no va a comprar? Más es el tiempo que me hace perder...

Quosco es una ciudad de contrastes. Allí se puede encontrar un sinnúmero de fusiones alucinantes, como lo andino con lo occidental, lo antiguo con lo moderno, lo conservador con lo liberal, lo tierno con lo hipócrita, etc. Así mismo, tanto esta como la región están llenas de monumentos arqueológicos muy bien conservados que valen la pena conocer. Algunos por medio de guía turística, y otros personalmente. En definitiva, es una urbe interesante, "curiosa", que merece visitarse alguna vez.