El domingo pasado le comenté a algunos amigos que últimamente las cosas no estaban saliendo como yo quería, y uno de ellos me dijo que es porque yo siempre tengo grandes espectativas de las cosas. Según el, yo no trato de acomodarme a la situación y cuando algo malo sucede ,y las cosas no van como lo planeado, me siento mal. Hasta cierto punto es cierto, me enerva terriblemente que las cosas no vayan como "se supone" deben ir, pero es eso lo que no entiendo ¿Por qué las cosas no van en el rumbo que quiero que vayan si yo hago todo lo posible para que así sea? Es decir, si veo que no puedo salir con alguien, salgo solo y trato de pasarla bien, pero la paso mal. Si quedo es salir con mis amigos, resulta que al final me cambian de planes a último momento y todo se va a la m*rda. Si quedo en tener una cita, resulta que la final es que termina llamando soy yo, aunque, al final, nunca me conteste la llamada. Si la situación no es buena, yo la animo hasta hacer que todos se sientan bien, pero, al final ¿Quién me anima a mi?
Ahora bien, analizando lo ya escrito me doy cuenta que en todos los casos soy yo quien da todo lo que puede sin, necesariamente, recibir algo. Esto se debe, en gran parte, a que yo soy una persona que confía mucho en los demás. Sí, yo confió ciegamente y es esa confianza ciega la que muchas veces hace que todo lo que no quiero ver se vuelva en contra mía. Si lo veo únicamente desde esta perspectiva el problema sería solo yo, pero no es así. Si me comporto así es porque recibo el estímulo de algo o alguien ¿No? Por eso, es que me atrevo a afirmar que la culpa es compartida.
Todos (o casi todos) actuamos por estímulo. Si alguien te demuestra interés, te trata bien y te genera empatía, tú pones más confianza en esa persona. Pero, el problema no es depositar tu confianza en alguien, el problema, en mi caso, es cuanto depositar. Yo, en verdad, no me doy cuenta si soy mucho o poco confiado con alguien porque siento que lo soy en la cantidad justa; sin embargo, mis amigos y mi vieja me dicen que yo peco al serlo tanto. En fin, al final quien decide cuanta confianza poner en algo o alguien soy yo y no tiene por qué importarles tanto a terceros.
Acabo de leer todo lo que he escrito y me siento mucho mejor, no solo porque me he dado cuenta de muchas cosas sino porque me he dado cuenta que me preocupa por huevadas por las que no debería hacerlo. Me siento medio estúpido ¡Ja! Pero estúpidamente tranquilo y sonriente también.
Meta para esta semana: Sonreír más y mandar mis pequeños rollos al cárajo para sentirme bien conmigo mismo.
ps, colaboren con la encuesta pe'.