viernes, 27 de febrero de 2015

Looking for Mr. Perfect

¿Cuántas veces has dejado de salir con Mr. Perfect solo porque es activo igual que tú?

Tengo un amigo, que suele asumir un rol activo en el sexo, que hace poco tuvo un fuerte crush con un hombre que conoció en una fiesta. Este tipo era una maravilla: gracioso, seguro, espontáneo y arrecho, pero tenía un ligero problema: era activo.

Al comienzo, todo normal, pero mucha mamada y  swordcrossing les aburre, ya que llegan a un punto en el que les da ganas de meterla. Sin embargo, ¿quién se voltea? ESA es la interrogante.

No solo es ponerse en cuatro, es admitir una verga dentro de ti. Es ponerse, por un instante, en un estado de sumisión consciente en el cual eres capaz de aceptar que te hombre te coja con toda la fuerza e intensidad de su cuerpo. Claro, no todos pueden hacer eso. Es una cuestión mental, le digo. First, he has to fuck your mind. Una vez que te haya dilatado allá arriba, puede ir a trabajar the golden zone.

El recorrido nunca es fácil. Sobre todo, porque hay muchos hombres que asumen su rol sexual como un “estilo de vida”. Ser activo, entonces, es ser macho algo cavernícola, pero macho, penetrador, masculino, dominante, str8looking, en contraposición a lo que significa ser pasivo.

Desligarse de una etiqueta no es nada fácil. Es voltear todo un sistema de valores, creencias y demás. Reconocerse como activo en el plano sexual siempre me ha parecido más llevadero, pero no pasa lo mismo con ser pasivo.  Nunca hay chistes respecto a quien penetra, a menos que la tenga chica o sea un precoz. (Menos falocéntricos, imposible.) Por eso, pasar de un lado a otro no es sencillo.

Creo que se debe trabajar con dos mitos cuando se quiere experimentar con un pene dentro de ti:

1) Tener una verga dentro de ti =/= Dolor.

2) Dejarse penetrar no te vuelve más femenino/mujer y por “consecuencia”, débil y denigrante.

La solución, amigo y queridos lectores, es una sola: dilata tu mente, y ábrete a nuevas experiencias y perspectivas. Tomen su tiempo para reflexionar sobre qué cosas los define, y qué cosas no; qué cosas vuelven más flexible, y cuáles no. Todo juego/rol en el sexo es por voluntad. ¿Acaso creen que habría tantos pasivas si no sintieran placer?


Lubriquen su cabeza, y gocen. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Paulamor II (o las travesuras de Ash)

 
 
Jamás pensé que se largaría con otro hombre.
 
Sí, se fue con otro que le metió letra. Yo estaba indignado. Era la despedida de Paul y la maldita moscamuerta de Ash nos había dejado para irse a cachar con un sujeto random dejándonos a la deriva. O sea, ¿KHA! ¿Qué se ha creído el castañito este!
 
Encima tuvo el descaro de chapárselo en nuestra cara. El mayor susto no me lo llevé yo, que acababa de perder a un hijo, sino otro pata que conocía al tipo, pues erra su jefe jefe. Sí, ese sujeto sudoso (y trepador) era su jefe y ahora se agarraba a nuestro amigo, mio figlio. Un verdadero incordio. No podía con el descaro del hijo que crié. Era suficiente para mí, así que me fui a mi casa y dejé que ellos vayan al Legentrashy mientras pensaba dónde se habrá metido la sabandija esta.
 
Un par de días después, la indignación se había esfumado, y pude reencontrarme con mi hijo, quien pudo contarme su versión de los hechos.
 
Resulta que este chico, the boss, con un perfil particular, efectivamente se fue en floro con  mi hijo. Luego de seducirlo suciamente, y agarrar descaradamente (lo que hizo que me cuestione fuertemente a dónde chucha se habían ido sus putos valores cristianos), acompañó a su cache a botar, digo, acompañar a tomar un taxi a su amigo, que estaba sufriendo un colapso etílico sin contar la sobredosis de amor.
 
Lo dejaron, volvieron a donde estábamos y ya no nos vieron. Duh, si pensábamos que se habían ido a fornicar. Después, ocurrió la parte más WTF de la noche. Ash, un "alma caritativa, ex-escolar católico cristiano romano apostólico" vio a un borracho sexy y le preguntó a donde iba. Este le dijo dónde vivía y que iría caminando, pero mi amigo, tan noble cachera, le ofreció acompañarlo en el taxi. Así, pues, se metió con el tipo que lo floreo y un sujeto random camino a su casa.
 
Obvio que agarraron. No con el jefe, que siguió su camino en el taxi cuando los otros dos bajaron, sino con el pelucón sexy desconocido a quien recogió. Estaba acompañándolo a su casa cuando el tipo reaccionó y le dijo, Creí que siquiera me ibas a dar un beso, ¿No! 
 
¿Y porqué no me lo das tú!, replicó mi amigo. Entonces, el tipo se giro y se fue solo... pero, volteó, volvió hacia la moscamuerta, y ZAS, se fue en floro de nuevo... Luego, volvió a su casa como si nada hubiera pasado.
 
Todavía no me recupero de esto. Mejor voy por mis Flores de Bach.

domingo, 22 de febrero de 2015

Paulamor


¿En qué instante pasamos de ser jóvenes que combinaban coca con Apronax a tías que toman jugo de cocona para previar? No lo sé, pero el cuerpo se desgasta y ayer lo pude palpar. Parece que mis amigos han recibido una buena dickslapeada últimamente, pues cuidan un poco más lo que ingieren. Las mezclas de trago corto con drogas duras y los Mc Donald's post-juerga han quedado atrás.

Sin embargo, uno igual es capaz de divertirse. Por supuesto, se necesita un vaso en mano, sino la cagada. Es una cuestión mental. Tener la mano llena engaña tu cabeza (?) Como sea, ayer fue uno de esos días en lo que te das cuenta que las cosas están cambiando. 

No, no fue solo la cocona, los postres veggie, la ausencia de humos y la despedida de  un amigo, BabyPaul a.k.a Paloma, lo que me hizo dar cuenta de ello, sino todo. No fue un elemento, fueron todos (más lo acontecido días previos) los que dibujaron este panorama. Parece loco, pero siempre hay señales, mas no siempre las vemos (no siempre queremos ver). Ayer todas estuvieron presentes y abrí los ojos. 

De pronto, la realidad:  tres de mis amigos están afuera del país, algunos ya viven solos, otro postula este año a Harvard y yo acá, recortando periódicos para subsistir. La vida tiene giros muy inesperados. Como sea, mejor recibir lo que se avecina con lubricante que sin uno. Por suerte, ayer estaba más que preparado.




La pasamos bien. La reu fue linda (sí, linda). Hubo postrecitos de chocolate y  flores, y me encantan las flores, por lo que presuponía que no todo podía acabar mal. Sin embargo, camino al tono PolioyAmor el drama apareció. Entró camuflada a través de una conversación de WhatsApp en el iphone de Emo. Todo era de la puta madre, pero tenía que aparecer la muy perra.

Yo no le hice caso, para variar, pero me alteraba ver al necio de mi amigo Emo pendiente del teléfono como maniático, así que opté por ser alpinchista y disfrutar. No estoy para más dramas. Me basta con las colas del hospital y las muertes inesperadas de GoT. 

Más allá de aquel incidente amoroso tragicómico, todo avanzó bien. Incluso un amiguito nerdy se fue en floro con el jefe de otro al final de la noche. Yo acabe solo, mejor que mal acompañado ya sé qué es floro pero déjame creérmela. Sigo aprendiendo a salir sin tomar. Me va bien, pero me deja muy arrecho. ¿Tal vez las ganas se espantan cuando intento acercarme  a un ebrio? Punto a favor: amanezco sin resacas.

lunes, 16 de febrero de 2015

Mamar no es Amar

No es que no lo sepa, pero me olvido.

Hace unos meses salí con un chico a quien llamaré Nando (Ja!). Él era todo lo que no buscaba en un hombre, salvo por su verga. Ese hermoso pedazo de carne es increíble. Y su trasero... Es un gran chico. También, es bastante renegón, tiene metas claras, y no soporta a la gente débil.

Salí con él varias veces. Íbamos a comer, a caminar por el malecón, a manosearnos en alguna calle oscura y otras tantas cosas que todas las parejas impúdicas hacen. Por supuesto, yo me estaba enamorando. Me encantaba su sinceridad, sus gemidos entrecortados ante alguna nalgada imprevista, las poquísimas veces que sonreía porque fueron pocas y especiales, su gusto por algunos pequeños placeres y los anticuchos, y su seguridad. Amo los hombres seguros.

Claro, todo era demasiado hermoso, pero él simplemente no me quería. No quería nada con nadie, en verdad. Pero no quise ver, para variar. Cuando te aferras a algo, lo demás permanece fuera de foco. Me sujeté a la ilusión que había construido de él, y él a mi manera de tirar. Aquel sudor suyo cuando tirábamos me embriagaba y yo me encariño con facilidad, porque lo estaba ebrio de él.

Diría que fue un hijo de puta al final, pero no lo culpo. Lo más doloroso fue cuando me llamó "inestable mental". ¿Cómo se atrevió a llamarse así si era ÉL quien me tenía idiota! Claro, esa vez no dije nada como cuando callé todo el trayecto de Larco mientras el maldecía al clima sin parar porque estaba garuando olvidándose que estaba a su lado. Luego de gritar de manera desenfrenada en la calle diciendo estaba loco y que todo me valía mierda porque así son los hermanos menores, supuse que debía darle un espacio para que hable. Tal vez, de más. Los últimos días me enloquecía cruzarme con él. Él es tan Correo y yo tan Diario 16. Me alejé de Nando por mí. Tenía que arreglar mi cabeza.

Luego de un tiempo, hemos vuelto a hablar. Ya no me siento triste cuando lo hago. No aprendí nada de él, pero sí de estar con él. La primera, que no todo aquel que te la mama con cariño y loca pasión, te ama. La segunda, que porque alguien que quiero esté molesto y vomité mierda verbal, no significa que lo tenga que aguantar (y otros a mí cuando haga lo mismo)...

domingo, 15 de febrero de 2015

Lonely Hearts

Ayer salí de mi caverna al mundo exterior.  Decidí ir a Tracadero sin la intención de pasarla increíble, ya que las fiestas suelen ser el mismo playlist repetido una y otra vez; sin embargo, fueron las ganas jodidas de ver a mis amiguitos lo que terminó empujándome hacia aquel sórdido ambiente.

Llegué temprano, para variar, y todo seguía igual: la misma música, las cabras más chibolas en el centro avistando quién les peche, y los aliens, como yo, dando vueltas como pavazos a ver qué sale. 

Afortunadamente, no tuve que esperar mucho, pues me crucé con Kenny, un amigo que me salvó de salir corriendo del lugar. Permanecí a su lado un rato, hasta que recibí un mensaje de un chibolo con el que había estado hablando hace unos días. Dije que me iría al baño lo cual todos sabemos que siempre es una burda mentira y me fui a su encuentro. Estaba con sus amiguitos. Me los presentó, y empezó a hablarme...

Dijo muchas pichuladas. Yo solo sonreía con gusto y le animaba a bailar. Dentro de tantas cosas que decía, pude darme cuenta de dos,  1) los dramas siempre son los mismos, pero con diferentes caras y 2) siempre van existir los mismos personajes a través de las diferentes generaciones...

Me moría por ver a un amigo, pues la cabra había ido con alguien de mi facul, y no podía con la puta curiosidad de saber quién chucha era.  Mientras tanto, el pulpin se cansó de bailar, y luego de llamarme 'perra' y 'mal catequista' por unas cosillas que le conté, se puso en un plan pussy que me aburrió. Me zafé a buscar a mis queridos. 

Lo mejor fue, definitivamente, cruzarme con muchos amiguitos que no veía hace varios meses. Luego de promesas falsas de salir juntos, besos, abrazos, y un encuentro no planeado, encontré a la cabra que quería... Estaba chinazo. Me dijo que había extraviado su punto, que estaba locazo a falta de chela, y no sé qué más que me hizo reír a carcajadas. Nos despedimos y decidí que era momento de partir.

En la salida, vi a un grupito de newbies cuchichear algo sobre un tipo. Ay, cabras, pensé, nunca aprenden... Salí del antro con cola, pues pulpin me había seguido. Nos sentamos en el parque próximo al local y empezó su vómito verbal. Por suerte, estaba de buen humor, así que no me costó mucho pretender escucharlo.  En el taxi de regreso, con él mirando la calle mientras sujetaba mi mano, volví a ser un desubicado universitario de quinto ciclo. Claro, esta vez era 'el otro' sentado a la derecha. Solo quería un pete y dormir.


sábado, 14 de febrero de 2015

Dancing On My Own

Siempre es un remolino. Caes en una espiral infinita alrededor de las las mismas palabras, los  mismos actores. y el tiempo transcurre, pero nada pasa, nada se transforma. 



Hace varios meses escribí sobre la importancia de decir No en una relación dañina. Ahora sé que decirlo no es suficiente... Falta asumirlo. Tengo un amigo que está enfrentando un divorcio. Sin embargo, el despegue más difícil no es con su novio, sino con él.

No es nada simple divorciarse de alguien cuando te has acostumbrado a esa persona. Más aun cuando has asumido que el sentir dolor es algo normal -creo que él ha llegado ese punto-.  Admitir amor con sufrimiento es altamente tóxico; sobre todo para la cabeza. Él sabe qué hacer, qué quiere hacer y qué le gustaría que pase; sin embargo, se olvida de él. Me apena un poco.

Él es un buen tipo, pero le cuesta desatarse de la rutina. Le genera pánico encontrarse con el caos, la idea de tener que armar una nueva agenda, de perder a alguien amado. Por supuesto, no se da cuenta de que el  gran perdido es él, que ha renunciado a sí mismo para mantener un deseo. 

A veces, se engaña y piensa que es un periodo, que luego comenzará otro nuevo. Es su deseo -la matrix-, la realidad es diferente. Otras veces sueña que él o su novio cambiarán, pero la gente no lo hace por otros, sino por ellos mismos, pero tampoco quiere ver. Debe tener una medida bastante alta, en verdad.

Agradezco no estar en su situación. Debe ser terrible. Solo espero que haga lo mismo que le digo a todos, "Haz lo que es bueno para tu cabeza. Que no te cague el mundo, porque lo está." Puede que no te guste. Puede que no lo entiendas. Pero es lo más saludable si no quieres terminar cagado.

Esta noche baila, disfruta, que primero importas tú y tú y tú, so fuck them all. 


martes, 19 de agosto de 2014

Sangre

He vuelto a creer en los ángeles. La imagen de uno se me apreció entre lineas ayer en la noche. Quizá es un mensaje: seguir con la obra. No quiero que se vaya, pero se tiene que ir. Sangre también volvió. Sangre, Ángel, Entre el cielo y el suelo. 

¿Qué tanto nos ata la sangre? Una vez hice un pacto de sangre con mi hermana. Ella no estaba del todo cuerda por aquel entonces. Su esquizofrenia la poseía, y tenía que sentirse segura. Aquella aguja que pinchó nuestros dedos no dolió; sin embargo, por un instante, pensé que los atravesaría. Moría de pánico. Esa aguja me atravesaba, pero ella no iba a dar su brazo a torcer.  Tenía que saber que estaba allí para ella. No había otra forma. Las personas buscan soluciones poco ortodoxas cuando tienen que protegerse. El punto ya se borró.

Luego, unos años después, Sangre volvió. Solo para joder, apareció en navidad. Me obsequiaron una agenda horrible; me sentí insultado. Mi protesta fue no bajar a desayunar al día siguiente, por lo que recibí una serie de gritos de mi padre que me hizo odiarlo un poco. Ese día me aborté un poco. Ya lo había hecho antes. Sangre apareció, y El Río y El Otoño. Un metal frío. No, sobre mi cuerpo no.

Tuve malos sueños. En uno de ellos, estaba vestido de blanco en medio del desierto cuando una araña grotescamente peluda aparecía en dirección hacia mi. Súbitamente, una serpiente salía de las rocas y se enfrentaban hasta armar un charco de sangre frente a mis pies. Yo lo miraba inquieto, pero un viejo me advertía que no la tomase, ni que me acerque a ella, pues era sangre envenenada. Entonces, despertaba. Desarrollé una obsesión con mis sueños; ellos nos hablan. Todos se confundían. Aún se confunden,  pero ahora son más claros.

Debo terminar el poemario. Las torturas, comos las cárceles, se perfeccionan. No me gusta cómo suena 'torturas'; parece que dijera 'tortugas'. Las ventanas. Casi me olvido de ellas. He desarrollado un extraño fetiche por grabar ventanas.