
Hoy día conversaba con un Fr sobre un chico que al él le encantaba, Cs. Él me decía que estaba tranquilo, que si bien no llegó a tener nada serio con Cs, sentía que, al final, podrían llegar a ser buenos amigos por las muchas cosas en común que compartían. Que, en verdad, era lo mejor para los dos haber acabado así ¿Qué le dije yo cuando me contó eso? Florooooooo.
Yo creo que esa idea que tienen mucho sobre ser "el amigo" del chico que te encantaba no es más que una especie de capricho emocional que todos llevamos dentro. Me explico, sucede que como seres humanos que somos estamos cargados de sentimientos, entre ellos el de la aventura y el desamor, ¿qué pasa cuando no damos nuestro brazo a torcer y se quiere en toda instancia seguir con esa persona que sabemos no nos va a corresponder de la misma forma? Se activa en nosotros una alarma de defensa. Esta, al percibir que no podemos conservar esa "retroalimentación de amor", busca otros medios para seguir manteniendo el afecto de esa persona que tanto quieres. Es ahí cuando llega la típica proposición, pero, ¿podemos ser amigos, no?
En ese momento, uno es consciente que la respuesta no está a su favor y nos llena una extraña sensación de angustia con adrenalina. Luego, si la respuesta es afirmativa, saltamos de jubilo, pero empezamos una especie de aventura. Podemos estar muy cerca de ese ser que alguna ves adoramos en demasía, o que aún seguimos queriendo; sin embargo, sabemos que nos nos podemos acercar demasiado. A todos nos gusta los juegos peligrosos, el riesgo, aquello "intocable".
¿Qué sucede después? Tienes dos caminos a escojer. El primero es tratar de ser su amigo y buscar otros medios para satisfacer los placeres que el no te da. El segundo es seguir persistiendo de una manera no tan subliminal y aferrarse a las concecuencias que esto pueda acarrear, ¿cuál eliges tú?














