lunes, 27 de febrero de 2017

Max Greene


Actitud.

miércoles, 22 de febrero de 2017

No todos pueden ser putos


La capté hoy. Sí, recién.

No, no tiene que ver con una cuestión moral. Lejos. Lejos mal.

Sí, hoy capté que no puedo ser puto, porque me hastía de manera alucinante la transacción. No soporto coordinar con un extraño un polvo a una determinada hora en un punto sin tener la certeza final del encuentro. Me jode de sobremanera contestar el celular, escuchar una voz extraña mencionando mi nombre de batalla y reconocer que debo hacer un 'business'. Y no, tampoco creo que se solucione con un pimp, porque va más allá.

Tiene que ver con la 'relación' que se construye entre ambos, puto y cliente. Tiene que ver con el lenguaje empleado. Tiene que ver con la creación de expectativas implícitas en un diálogo no formulado. Y es que no soporto tener que repetir un mismo speech. No soporto que se asuman condiciones previas a un diálogo cuando a veces quiero saltar de temas, o callarme o hablar de más. No soporto que me digan cuándo hablar.

Tampoco aguanto las preguntas estúpidas. Me jode de sobremanera que me pregunten una y otra y otra vez si soy caleta. Me molesta que me pregunten por cómo me se ve mi cuerpo o cuánto peso si ya tienen una puta foto y una descripción para leer. Me saca de quicio tener que adivinar ubicaciones de telos o sugerir points para ir a tirar donde no pidan DNI a los dos porque 'son casados/caletas/con hijos/masc/los pueden cagar/etc.'. Me llega a la próstata los silencios que surgen cuando me preguntan algo que no capto y respondo honestamente que 'no capto' o que 'me parece ilógico'.

Por último, me irrita la banalización de una relación sexual/comercial, porque no creo que por ofrecer mi pinga o mi culo tenga que aguantar tipos imbéciles o deba lanzarme a la deshumanización de mi ser. Quizá porque creo que se pude ser putamente humano o humanamente puto, pero las tentativas de clientes que me llamaron no me permitieron sentir así. No lo hicieron.


PS 1. Me jode y pasavueltea también la diferencia de oportunidades que puede existir por el tema de color de piel. Sí, quizá no se habla, pero es cierto. Existe todo un rollo racial que atraviesa el comercio sexual y marca beneficios para algunos grupos según el color de piel y la preferencia sexual en la cama.

PS 2. Se requiere muchos huevos y una serie de cualidades para ser puto. No es tan fácil de serlo como se cree.

martes, 21 de febrero de 2017

Maybe I'm a purse


So, estaba dialogando con un amigo sobre cómo las noticias y las series son una especie de Yin - Yang en nuestras vidas y cómo nos resulta imposible consumir exclusivamente unas dejando las otras de lado para poder sobrevivir al día a día sin cometer suicidio antes que anochezca, cuando me sugirió que escriba al respecto en el blog.

La verdad es que no tengo ganas de hacerlo. Me basta con decir que la fantasía es una droga muy rica y fácil de consumir y sí, todos necesitamos nuestro american dream de vez en cuando para poder 'estar' o seguir.

Como sea, esto me llevó a una iluminación, casi casi un pajazo mental de esos absurdos, pero mágicos. Me di cuenta de que mi situación actual era como la de Rachel en el primer capítulo de Friends. Sí, totalmente. Y no, no era el hecho que no uso bra (?) o que me siento algo más plástico de lo que aparento (?). De hecho, no tiene nada que ver con la cabeza de la huevona, sino la imagen.

Sí, todo era una cuestión de imagen. De hecho, era (o es todavía) un espejo de mi persona. Allí estaba ella (y yo), perdida, extraviada en el medio de Manhattan (Sagitario) con un  vestido de novia abrazando una amiga que no ve hace años y que espera le ayude, porque, ¿porque no?

Era ella. Mejor dicho. Soy ella. Soy ella en ese estúpido vestido blanco, luego de rechazar a un novio perfecto que puede ofrecerme una vida práctica y cómoda con una culo de oportunidades (inserte aquí a amigos bien ubicados en espacios empresariales y a otros agentes x que podrían ayudarme que han intentado diversas formas de desahuevarme sin éxito) con el cabello hecho un desastre (ahora ya no, porque me rape) y sin la más puta idea de cómo generar dinero, pero bonita, medio cojudo, pero atractivo, medio plástica, pero honesto. En la completa nada.

Sí, era yo. Soy yo. Y hoy de puro sádico abrí Netflix y lo confirmé. Esa mujer tonta, perdida, que depende financieramente de sus padres para poder existir, que casi nunca ha trabajado y que divaga de una manera alucinante con programas de televisión soy yo. Pero ella tiene algo que yo no. Y no es solo un buen par de tetas, sino ganas, ganas terribles de salir de esa circunstancia que le aprieta peor que el corsé del vestido de novia. Y yo mientras tanto sigo en la nada. En la completa abulia.

Y ya no sé, porque me cago de miedo de terminar en un puto café atendiendo gente que lee cosas horribles, porque sé que me dará asco servir a alguien está leyendo la columna de Mariategui en Perú21 o cualquier idiotez, porque sé que no tengo tacto ni una cantidad absurda de paciencia con extraños. Y no sé qué hacer, porque, claro, ya sé que no puedo hacer nada práctico para el sistema, pero igual debo cancelar algunas deudas o estaré más en el hoyo y todo termina siendo un caos.

Y eso. ¿Es loco que 'caos' termine en una 'o' no? Como un ciclo. Como un ciclo. Espero este sea uno.